Un derecho educativo transformador

30 septiembre 2011

La escuela actual es en general o conserva en particular una característica autoritaria, jerárquica, no dialogante, poco participativa; tiene una práctica que poco facilita una educación en derechos humanos. Se necesita construir, aunque sea en un proceso lento pero sostenido, una cultura escolar distinta. Esta Escuela debe propiciar una cultura de la comunicación, en donde padres, maestros, docente auxiliar, administrativo y alumnos se integren en espacios de diálogo para expresarse, comprenderse, aclararse, coincidir, disentir y comprometerse con su proceso educativo y desarrollo, tanto personal como social. En esta nueva escuela debe valorarse el saber universal y sistemático, pero a la vez el conocimiento la realidad que tengan los alumnos. Solo en un espacio democrático podemos aprender y vivir para la dignificación del ser humano y el respeto de sus derechos.
Resulta habitual pensar a la escuela como la encargada de formar al ser humano en lo cognitivo o intelectual, en tanto que quedaría reservado para la familia la formación afectiva. Sin embargo, en la actualidad ello se torna discutible, puesto que la persona debe ser formada integralmente y muchas veces la escuela debe asumir también el papel que la familia –por distintos motivos- fue dejando de cumplir.
Surge entonces la necesidad de una educación en valores, que puedan servir a los niños, adolescentes y jóvenes, como referencia para la construcción de su propio proyecto personal de vida, integrándose a las demandas del contexto social y cultural.
La educación en valores se fundamenta en el respeto mutuo del rol del docente, del alumno y de la familia. Requiere las revalorizaciones de la figura del docente y el desarrollo de un código de actuaciones (normas, propuestas de acción) previamente consensuadas y aceptadas.
Para promover una nueva escuela es necesario contar con un Derecho Educativo orientado hacia la equidad y calidad, cuyos objetivos a lograr sean: la educación intercultural, educación en conocimientos y habilidades para la vida, educación para la convivencia y la paz, educación para la equidad y para superar las barreras de aprendizaje en las necesidades educativas especiales.
Como expresara Hans Kelsen: “El Derecho es por esencia un orden para preservar la paz”. La idea de derecho, por lo consiguiente, va unida al concepto de paz de modo que su justificación debe fundarse en el conjunto de instrumentos existentes relativos a los derechos humanos en el orden nacional e internacional.
El derecho por lo tanto, está llamado a ser un actor principal en el desarrollo educativo, y siguiendo al Dr. Fernando Martínez Paz podemos decir que uno de los fundamentos claves de la política educacional es el fundamento jurídico; y que este fundamento junto a las del Derecho Educativo constituyen elementos estratégicos en todo proceso de transformación educativa.
En este punto –como tantos otros- vamos a seguir la doctrina establecida por el prestigioso jurista Dr. Fernando Martínez Paz, cuando entiende que para que el Derecho Educativo pueda cumplir una tarea importante en una política transformadora de la educación, es conveniente tener en cuenta los siguientes presupuestos y tareas:
a) Que al Derecho Educativo se lo considere como un complejo normativo abierto que responda a las necesidades de una sociedad en transformación y en busca de nuevos modelos culturales, entre ellos los jurídicos-educativos. Es preciso superar, entonces, las concepciones que ven en el derecho un sistema jurídico cerrado y sin posibles contactos con la realidad.
b) Que el Derecho Educativo forme parte del proceso social global, en el que la educación tiene un papel estratégico, y no sea una “legislación escolar” fragmentaria, interesada solo en responder a las cuestiones o conflictos internos de las instituciones educativas. Se trata de no identificar al derecho con los procesos de gestación de leyes aisladas, que suelen ser un obstáculo para los cambios y el desarrollo de la educación y los sistemas escolares.
c) Que el Derecho Educativo forme parte del mundo jurídico multidimencional, considerado como una red de relaciones complejas que se desprende de la relación básica “hombre-sociedad-cultura-derecho”. En el caso del Derecho Educativo, también son elementos clave los fundamentos antropológicos, sociales, culturales, éticos, y jurídicos de la política educacional, por cuanto configuran una relación específica entre el derecho y la educación.
d) Que sea el complejo de normas que regule los procesos educativos y sus instituciones, pero inserto en un mundo jurídico dinámico, coherente y vital, donde se reconozcan los derechos fundamentales (derechos humanos) en materia educativa a los padres, a los docentes, a los alumnos y al Estado.
e) Que este complejo normativo sea un derecho configurador de espacios sociales y políticos de libertad para la iniciativa y la participación creadora, no solo un instrumento coactivo de control social. Es decir, que ofrezca garantías reales a las libertades jurídicamente protegidas –que no siempre se conocen o utilizan- y que identifiquen con claridad las necesidades sociales que debe satisfacer y los derechos que garantiza.
f) Que desempeñe con eficacia su tarea social legitimadora organizando el poder social de la educación, distribuyendo el poder de decisión (político, económico y jurídico), fijando reglas de competencia, otorgando atribuciones y garantizando la justicia y la libertad.
g) Que se valore al Derecho Educativo como uno de los factores clave del cambio educativo, para lo cual es necesario rechazar dos concepciones. En primer término, la idea mítica de la ley, según la cual su mera promulgación produce un cambio educativo; es una idea que aparece unida a alguna tradición de la “legislación escolar” y de la política jurídica argentinas. Y segundo lugar, aquella que cree que las normas jurídicas no son instrumentos idóneos y eficaces para promover o acelerar los cambios sociales.
h) Que se tengan en cuenta sus importantes responsabilidades sociales, por cuanto configura y garantiza nuevas condiciones de vida. El derecho no solamente regula la conducta en situaciones existentes en la realidad, sino que también crea proyectos de convivencia capaces de organizar el futuro y orientar las expectativas, las actitudes y los comportamientos.
i) Por último, que todos estos presupuestos y tareas estén apoyados en una ética jurídica configurada por el conjunto de principios, valores y criterios éticos-jurídicos articulados de una manera práctica y eficaz con las situaciones históricas concretas y con los complejos problemas de las sociedades contemporáneas.
Para determinar el valor y la importancia del Derecho Educativo en el mundo jurídico de hoy el Dr. Fernando Martínez Paz –con su visión extraordinaria- expresa que la voluntad ética que anima al derecho debe entenderse como una fuerza social que lucha por las justicia y que debe culminar con el reconocimiento jurídico de todos los principios y derecho humanos para todos los pueblos y que no debe ser concebido como una fuerza simplemente individual.
Para terminar con este punto sobre la importancia actual del Derecho Educativo, no hacemos eco de lo aconsejados por este prestigioso doctrinario respecto a la necesidad imperiosa de incorporar al currículum de las instituciones educativas el fundamento jurídico, en el que se aborden la reflexión, el análisis y la investigación sobre el significado del Derecho Educativo como uno de los elementos estratégicos para la construcción de un mundo jurídico complejo y multidimensional.


EL DERECHO EDUCATIVO ES UN CAMINO DE CREENCIAS

21 abril 2020

El derecho es la creencia en la corrección, tanto del patrón de conducta exigida por las normas, como de la fuerza correlativa con que se sanciona al infractor y que desemboca en la obediencia al patrón normativo.

Todo lo que crees es mentira. Todo lo que ves del mundo es imaginación. Hay que entender que las creencias son creaciones.

Las creencias comienzan siempre por ser ocurrencias o ideas en sentido estricto. Lo que ocurre es que esas ideas se consolidan al punto de transformarse en realidad misma, en referencia básica desde la cual actuamos y con la que contamos en todos los órdenes de la vida.

Muchas personas saben que es mentira, pero mantienen la creencia hasta que le sirve, cuando deja de servirles, la sueltan.

Cuando se cree en una idea significa que esta idea es la realidad y, por tanto, dejamos de verla como idea.

Las creencias son los cimientos que soportan todo lo demás, constituyen la base de nuestra vida. Toda nuestra conducta, también la intelectual, depende de cuál sea el sistema de nuestras creencias.

Con nuestras creencias estamos inseparablemente unidos, al contrario, acontece con las meras ideas, de las que siempre nos separa una distancia infranqueable: la que va de lo real a lo imaginario.

Podemos decir: las normas son razones para actuar mediante la creencia. La obediencia al derecho, en su doble vertiente de aceptación del poder y ejecución del poder por los órganos encargados al efecto, hunde sus raíces en la sumisión traditiva articulada por la creencia. Y autoridad viene de la voz “aígere” que significa «hacer creer»”.

El pensamiento evoluciona, pero nuestras creencias no. Nuestras creencias siempre nos van a llevar a algo igual a lo que estamos viviendo. Si por ejemplo tu crees que para que algo funcione tiene que usar el “castigo”; como hace 40 años; estas equivocado, pero eres cautivo de tus creencias.

En Argentina como en Latinoamérica se creía que el campesino (mayoría inmigrante) debía trabajar el suelo para beneficio del dueño de la tierra, y por esa desigualdad, el campesino pretendía que sus hijos estudiasen, para conseguir una profesión autónoma; o que el certificado que obtenía podría darle una posición social mejor.

La importancia de la creencia en nuestro quehacer cotidiano es cuantitativamente grandiosa, aunque no seamos conscientes de ello.

Nada hay más desigual que la relación jurídica, en la que alguien por su propia función manda y otros, también por definición, obedecen.

El sistema educativo sostenía que concurrir a la escuela publica era una de las mejores garantías para lograr el ascenso y la inclusión social y esa creencia fue afianzándose y consolidándose en la creencia de la sociedad que adopto el sistema materialista y capitalista.

El Derecho Educativo, es la creencia en la corrección tanto del patrón de conducta exigida por las normas como de la fuerza correlativa con que se sanciona al infractor y que desemboca en la obediencia al patrón normativo.

La educación publica obligatoria era un recurso plasmado en las normas educativas del siglo pasado para lograr vencer el alfabetismo y los programas estaba concebidos para preparar personas para las fábricas que estaban en auge, lo mismo que el sistema capitalista.

Este compendio de normas educativas saco a mucha gente de las tareas del campo y los fue amontonando en los centros urbanos.

El Derecho Educativo está compuesto por normas cuyo carácter vinculante es admitido, no por la bondad de su contenido sino por provenir de la voluntad de una autoridad reconocida; de un sistema o una persona a la que se debe obedecer.

La obediencia, a diferencia de la conformidad, brota de las desigualdades humanas. Nada hay más desigual que la relación jurídica, en la que alguien por su propia función manda y otros, también por definición, obedecen.

El derecho es, antes que nada, fuerza que se impone de hecho.

A la creencia no se le aplica la contradicción, no se la refuta con razonamientos, pues, la creencia, como decía Nietzsche, no es la consciencia de la verdad, sino un «tener por verdadero».

Las creencias puedes cambiarlas con frecuencias; deja de justificar tus creencias, cada vez que te justificas, alimenta esa creencia, en la medida que defendemos nuestras emociones, defendemos nuestros miedos y nuestras rabias.


LA TECNOLOGIA TRANSFORMA AL DERECHO EDUCATIVO

15 abril 2020

LA DESESCOLARIZACION O LA EDUCACION SIN LA ESCUELA

Los sistemas sociales y productivos demandan formación para mejorar las condiciones de vida, de ahí la demanda de: ocho horas de trabajo ochos horas de formación ocho horas de descanso. En uno países existe accesibilidad a la educación y en otros existen dificultades.

El Derecho Educativo es un hito en la estructuración de los estados democráticos.

En los años 70 se enfatiza la desescolarización, donde se analiza la hipótesis de una sociedad si escuela.

La década de los sesenta es el momento histórico en el que confluyen una serie de corrientes, autores, pensadores y pedagogos que plantearon la desaparición de una escuela ineficaz. Todos ellos, en su conjunto, recibieron la denominación de teorías de la desescolarización, porque planteaban la desescolarización social clausurando las escuelas.

La idea de sustituir la escuela por las alternativas que las incipientes tecnologías audiovisuales ofrecen al campo de la formación, y por otro, la desaparición de la institución escolar. Brindan enfoques y metodologías de enseñanza diferentes a las tradicionales, fomentando el desarrollo personal, la autonomía, la reflexión, la crítica, y la creatividad utilizando para ello el espacio más cercano: su casa.

La escuela era criticada por obsoleta (una institución que quedaba desfasada con el paso del tiempo), inadaptada (no cubría las necesidades de la sociedad moderna), inútil (no enseñaba lo que requerían los nuevos tiempos), lenta (tarda 20 años en formas nuevas generaciones), ineficaz (ya que no asegura el éxito de su función formativa) e inviable, económicamente hablando (la suma de los costes de los sistemas educativos es tan elevada que se concebía tal inversión como ruinosa para los Estados y para la propia sociedad).

Los profesores se podrían reconvertir en consultores para desarrollar más aún su función educativa y formativa.

La escuela coarta la libertad del niño y le imposibilita su adecuada construcción como persona, de ahí que se preocupe de modificar la institución escolar.

La escuela en casa o crecer sin escuela surge como alternativa al modelo de educación tradicional.

Se fomenta el desarrollo personal, la autonomía, la reflexión, la crítica, la confianza en sí mismos y la creatividad para resolver problemas según sus propios criterios y capacidades para encontrar recursos.

Para que exista verdaderamente libertad de educación, es necesario que los padres tengan el derecho a elegir otro tipo de escuela: una Waldorf, un Montessori, un Pestalozzi, una escuela de Barbiana, un Summerhill, una escuela a distancia o, mejor aún, la escuela en casa o la no escuela.

La educación formal ha recortado a la educación comunitaria. Todo se aprende en la vida cotidiana.  La escuela genera necesidades académicas ficticias que no siempre coinciden con las necesidades reales. Para la vida de las personas, proponen que se utilice a la ciudad como aula.

Las leyes de la enseñanza obligatoria son obsoletas. . La escolarización obligatoria como todas las otras instituciones manipulativas, del aprendizaje supeditado a valores externos proyectados y convertidos en únicos.

Se postula un retorno a la responsabilidad y la iniciativa personal en la educación, denunciando la coacción que supone la obligatoriedad de la enseñanza como castradora del derecho y la libertad de asociación.

Se trata de que la gente pueda acceder a lugares de adquisición de conocimiento más fácilmente y cotidianamente.

La propuesta de estas redes alternativas a la escolarización obligatoria facilitaría la libertad de acceso a las cosas y saberes, la libertad de compartir habilidades la liberación de los recursos críticos y creativos de las personas y se evita la supeditación a los requerimientos del mercado

La base fundamental de la objeción escolar es de dar libertad al niño o niña de aprender que cuando tenga voluntad e interés y no cuando se le imponga o inculquen programas forzados.

La UNESCO califica a la descolarización como especulación intelectual. Hoy en nuestras ciudades la mayor parte de nuestra enseñanza tiene lugar fuera de la escuela, la información es muy amplia por la prensa, revista, películas, le televisión, radio, excediendo estos medios a los textos de la escuela.


EL DERECHO EDUCATIVO Y LA DESESCOLARIZACION

14 marzo 2020

En los años sesenta y setenta del siglo pasado hubo un movimiento desescolarizador de la sociedad, promovido desde el pensamiento crítico de grandes educadores y pensadores como Ilich, Reimer, Freire o Milani, que rompieron los esquemas entonces asentados en una escuela que no respondía a lo que entendían que necesitaban sus sociedades.

La escuela mayoritaria de hoy sigue polarizada y obsesionada por el éxito y la clasificación, por los resultados medidos de manera estrecha, por la aceleración y la prisa: Hay que acabar los programas, hay que hacer exámenes y controles constantes, hay que rellenar papeles de programaciones, planes de mejora, pruebas de evaluación-control externo.

La escuela es una institución construida en un espacio físico, sobre el axioma de que el aprendizaje es el resultado de la enseñanza.

La escuela agrupa a las personas según sus edades, respetando tres premisas: 1) A los niños le corresponde estar en la escuela; 2) Los niños aprenden en la escuela; 3) A los niños puede enseñárseles solamente en la escuela.

Hoy a la escuela la domina y la orienta, la negatividad y la obsesión por la eficacia, lo que en ella manipula, controla y prepara solo para el mercado y la perpetuación de la economía capitalista: la obsesión por el éxito académico, por los resultados.

También vemos en las escuelas, funciones latentes, que el sistema estatal usa para sus fines y creencia políticas, dogmativas y autoritarias como: 1) Selección; 2) Custodia; 3) Adoctrinamiento; 4) La obligatoriedad; 5) Aprendizaje que viene de creencias de terceros y le son impuesta a los niños con autoritarismo; 6) Imposición de tiempo completo y un curriculum obligatorio con contenidos similares.

El modelo de escuela que tenemos pierde valor y está más en crisis que nunca, ya que normaliza y legitima la violencia y la exclusión, la manipulación de la escuela que quiere hacer las corporaciones empresariales que nos dicen lo que es importante innovar, aunque esas innovaciones excluyan a parte del alumnado.

Hoy en el sistema de educación debe prevalecer un derecho a una educación emocional y espiritual, a una educación integral holística, liberadora, emancipadora, que los educandos se sientan menos presos de su ego.

Hay que desescolarizar la sociedad de muchos de los rasgos de sumisión y de uniformización.  

El Derecho Educativo entiende que se debe seguir investigando, para lograr que la educación tenga un presente y un futuro humanizador, muy diferente al que el sistema económico nos impone, se debe hacer otro paradigma educativo.


NO HAY DERECHO EDUCATIVO SIN CREENCIAS

10 marzo 2020

La dimensión cultural o de conocimiento básico incluye todas aquellas creencias y actitudes relacionadas con nuestra concepción de la naturaleza, de la ciencia y de la historia, o cualquier otra relacionada con la visión del mundo y de las cosas.

Los contenidos religiosos, la valoración de la ciencia o la concepción de la sociedad en cuanto realidad natural, son aspectos relevantes de esta dimensión.

La dimensión social o de relaciones personales abarca las creencias sobre la interacción con los demás, las formas de relación o el cuidado de los sentimientos.

Está ampliamente aceptado que nos encontramos ante un nuevo tipo de sociedad, por consiguiente, es necesario aceptar que nos enfrentamos a un nuevo hombre, distinto al de la modernidad no sólo en sus estilos de vida, en sus sistemas de organización, sino también en sus formas de pensar y de concebir el mundo.

En este sentido, el objetivo del Derecho Educativo será establecer un marco de trabajo para la investigación de los sistemas de creencias, en cuanto concepciones o visiones del mundo, preferentemente sociales y enfocados hacia la sociedad postmoderna.

Es evidente que las creencias tienen tendencia a ir acompañadas de otras creencias, pero además se relacionan estrechamente con actitudes, valores, opiniones, sentimientos y orientaciones.

En la educación actual el conocimiento no está libre de valores y, por tanto, las creencias incorporan dimensiones tanto evaluativas como afectivas; que a su vez se organizan jerárquicamente desde las más simples hasta las concepciones del mundo o sistemas de creencias.

En el derecho intervienen tres grandes apartados o dimensiones significativas: la política o de organización social, la cultural o de conocimiento básico y la social o de relaciones personales. Las tres reúnen prácticamente cualquier tipo de creencias que pueda producirse en un sistema organizado de interpretación del mundo.

La dimensión política refleja la voluntad social, la dirección de nuestro deseo, lo que queremos; la dimensión cultural manifiesta la representación del mundo, la construcción de la realidad, el pensamiento; la dimensión social es la expresión de lo que sentimos y de cómo lo sentimos.

La dimensión social del sistema de creencias se orienta en la sociedad contemporánea hacia los sentimientos propios más que hacia los ajenos, hacia unas relaciones egocéntricas y defensivas para evitar la dependencia y mantener la autonomía; unas relaciones orientadas al consumo, entendido como la satisfacción directa de las necesidades personales y afectivas.

La dimensión cultural del sistema de creencias contemporáneo constituye un pensamiento de la realidad orientado hacia el dominio y control de la naturaleza y la sociedad; el conocimiento no se concibe como contemplación ni como revelación, sino como acción técnica sobre los problemas que nos agobian.

La creencia en la técnica, en el experto, en el profesional, casi mágica, adquiere gran es la importancia que se concede en la actualidad al control emocional, entendido como un medio para conseguir una independencia afectiva, sin compromiso excesivo y orientado hacia el personalismo, es histórica, no tiene pasado ni futuro, es conocimiento instrumental puro y, por tanto, volcado casi exclusivamente hacia el presente.

Estas creencias configuran, en definitiva, un pensamiento peculiar sobre el conocimiento, la sociedad, el individuo y su tiempo histórico; que caracterizan a la dimensión social del sistema de creencias actuales.

La preocupación por la apariencia, por la imagen externa, por las gratificaciones sociales, en el marco de un pensamiento desiderativo que se comunica por lo externo; un narcisismo, que se refleja en el interés por la ropa, por las marcas de los productos, por las modas corporales.

La época postmoderna se caracteriza por el desarrollo de todo tipo de servicios y, en consecuencia, por el consumo cada vez mayor de los mismos; los cuidados de la salud, la cultura, el ocio y el entretenimiento.

El núcleo más representativo de esta dimensión social, es la importancia que se concede en la actualidad al control emocional, entendido como un medio para conseguir una independencia afectiva, sin compromiso excesivo y orientado hacia el personalismo.

Una teoría sociológica del derecho es el que se refiere a la determinación de las condiciones de existencia del derecho, entendido como fenómeno social.

Debe tenerse en cuenta, por otro lado, que los diversos tipos representados en el modelo de sistemas de creencias no se refieren exclusivamente a sociedades, sino que también pueden representar subgrupos o comunidades dentro de cada sociedad, instituciones (enseñanza, justicia, iglesias, etc.) o individuos aislados.


LA EVOLUCION DEL “SER” CON LA EDUCACION ESPIRITUAL

8 marzo 2020

La sociedad actual ha experimentado una gran evolución a lo largo del tiempo, y como tal, la educación debería adaptarse a las necesidades de esta nueva realidad social, sin embargo, seguimos aprendiendo de la misma forma que aprendían nuestros mayores, a base de memorización de contenidos teóricos que olvidamos tiempo después de haberlos aprendidos.

La educación debe centrarse en el desarrollo integral de las personas, bregar por el crecimiento personal y social, acompañando el desarrollo de la capacidad creativa, basándose en la singularidad de cada educando.

Hoy en día hay que establecer programas curriculares de educación emocional y espiritual en el aula de todas las escuelas, como complemento a la formación integral.

La ejecución de estos programas, deben darse en forma paralela y continuada con la actividad de formación de todos los miembros de la comunidad educativa.

Cada vez con mas frecuencia se habla de educación espiritual, de la creciente necesidad de educar las emociones desde las primeras etapas de la niñez.

Es necesario en la actualidad, formar a los educandos en la emoción, la empatía y la creatividad.

Se aconseja como necesario dirigir la educación a las características socioemocionales de los alumnos, hacia su centro de interés, obviando la necesidad de alcanzar un objetivo final común para todos.

Ahora es el momento en que las emociones deben ser educadas a favor de una buena convivencia y el disfrute de una vida espiritual.

Creemos desde el Derecho Educativo, que es urgente incorporar a la educación la enseñanza de lo espiritual y emocional, como algo inherente al aprendizaje académico.

En la escuela de hoy, los efectos sobre variables socioafectivas (ejemplo: la autoestima) son prácticamente nulas.

El Derecho Educativo aboga por el desarrollo integral de las personas, por su crecimiento y evolución personal y social, por su formación espiritual y por el desarrollo de su capacidad creativa, basándose en la singularidad de cada individuo.

Con el avance de la tecnología, en la nueva era del conocimiento, debemos acompañar a la persona humana a conocer como acceder a esos conocimientos.

También a lograr desarrollar un espíritu critico que los haga reflexionar para llegar a ser unas personas integras capaces de vivir en plenitud.


EL DERECHO EDUCATIVO EN LOS PARADIGMAS DE LOS SISTEMAS DE CREENCIAS

2 septiembre 2019

Actualmente la crisis de credibilidad e integridad, esta deshaciendo el tejido mismo de todos los niveles de la sociedad.

Existen dos tipos de personas en el mundo: las creyentes y los escépticos. Para los escépticos, todo es falso hasta que se demuestre que es verdad, para los creyentes todo aquello que se diga de buena fe, puede ser verdad, a menos que se pruebe lo contrario. 

Debemos tomar consciencia, especialmente los educadores, de que no vemos al mundo tal cual es, sino como yo creo que es.

Las reacciones emocionales están determinadas personalmente por nuestros pensamientos internos y nuestros sistemas de creencias.

Como seres humanos somos libres, cuando tomamos una decisión, las tomamos desde la conciencia, decidimos desde una libertad interna.

El niño que comienza el sistema escolar, tiene incorporado los sistemas de creencias que le inculcaron sus padres o tutores y la sociedad hasta ese momento, y somos nosotros como educadores lo que incrustamos en el educando nuestros sistemas de creencias.

El primer septenio de un niño es un momento trascendente en su vida, ya que allí adquiere mucha información, y realmente son condicionamientos que van recibiendo, desde la educación de los padres, desde la educación de la escuela en las diferentes etapas formativas.

El sistema educativo atrapa al niño con sus creencias y los condiciona con sus cargas.

La educación de hoy debe tener en cuenta que la mente del ser humano es dualista y de esta manera establece procesos mentales separatistas, basados en posicionamientos arbitrarios e hipotéticos que no tienen realidad intrínseca.

Gautama Buda dijo: “No creas en algo porque lo dice la tradición.

Ni siquiera porque muchas generaciones hayan creído en ello durante siglos.

No crean en algo porque muchos lo crean, o finjan que lo creen.

No crean en algo porque lo hayan creído los sabios de otras épocas.

No crean a ningún otro ser humano.

Crean únicamente en lo que Ustedes hayan reflexionado, experimentado, verificado y aceptado, después de someterlo al dictamen del discernimiento y a la voz de la conciencia.”

El sistema de creencias nos atrapa con emociones que no somos conscientes, cuando mas creencias tengas, menos capacidad tendrás de vivir realmente las experiencias.

Cuando estamos muy cargados de creencias, el momento presente lo perdemos por completo, pasa desapercibido.

Por ello el Derecho Educativo propone que en las escuelas se enseñe a los alumnos que deben soltar estas creencias incorporadas, soltar todas esas ideas extremas que le han enseñado, que aprendan a vivir libremente.

Que nuestros educandos aprendan a integrar las dos polaridades, a saber, que lo que vale es el camino del medio, que cuando seamos capaces de integrar los opuestos, que son iguales en naturaleza y se complementan, ya que un extremo no puede vivir sin el otro.

Lo que resistes persiste, integrado desaparece.

Por todo lo analizado en este documento es que el Derecho Educativo quiere hacer tomar conciencia que la educación actual está basada en sistemas de creencias que han perdido vigencia, y que ha comenzado una nueva era del conocimiento humano, que ha generado el descubrimiento de una enorme cantidad de información crucial y significativa, de gran importancia para incorporar a la educación.


EL DERECHO EDUCATIVO EN LA FORMACION DEL “SER”

20 agosto 2019

Esta ocurriendo el gran cambio de paradigma en la educación.

Sin embargo, el sistema educativo pergeñado en el siglo XIX, ha cambiado de forma, pero en el fondo sigue igual.

Una educación que nunca pregunta a sus alumnos por su verdadera identidad, que le gusta o que le interesa; que les enseña a los educandos a creer que son lo que tienen, lo que logren conseguir, que examina a todos por igual, partiendo de la premisa que todos son iguales.

Donde a los niños que no obtienen buena nota se le diagnostica: “síndrome de falta de atención o de falta de concentración”, y se lo médica.

Tenemos que comprender, que, en la actualidad, estamos dejando atrás el modelo de educación prusiana de la era industrial y estamos pasando a la era del conocimiento. Por lo tanto, estamos pasando de una educación orientada al tener, retener y acumular, a una educación orientada a la formación del “SER”.

Este cambio lo realizaremos cada uno de nosotros, porque nosotros tenemos que cambiar, cuando cambiemos, todo cambiará.

La escuela de hoy esta caracterizada por llenar el vacío interior con cosas que viene de afuera, y que te desconectan del “SER”, dando como resultado que inconscientemente desarrollamos el “EGO”.

Lo que crees es lo que creas, lo que resiste persiste y lo que aceptas se transforma.

La principal zona de comodidad es nuestros sistemas de creencias. Al resistirnos cuestionar nuestros sistemas de creencias por miedo al cambio, tenemos miedo a la libertad, a asumir nuestras responsabilidades.

En esta nueva era del conocimiento, tenemos que iniciar el viaje del autoconocimiento, cuestionando esta mente tan esclava, tan víctima, que nos formaron en la era anterior. Para empezar a vaciarse, a desaprender lo que nos impusieron como doctrina, ideología y creencias; para tener una nueva mentalidad, una nueva escuela.

La educación es un proceso integral de autoconocimiento y desarrollo espiritual.

Por eso es necesario iniciar hoy la transformación, sin perdida de tiempo, comenzar ahora la formación del “SER” mediante un proceso de autoconocimiento interior, y acompañar a los niños y adolescentes para que desarrollen individualmente su “SER”.

El Derecho Educativo propone que las normas y legislaciones a dictarse en el futuro, formen alumnos que no estén preparados para superar pruebas, sino para vivir la vida.


EL DERECHO EDUCATIVO Y UNA NUEVA DIMENSION EMOCIONAL Y ESPIRITUAL.

8 agosto 2019

La escuela actual es incapaz de captar los talentos de los niños, porque al preocuparse tan solo de lo cognitivo “nadie está mirando”, nadie está atento a las posibilidades creativas, a las habilidades no cognitivas de los alumnos.

La educación emocional y espiritual es una innovación educativa que pretende dar respuesta a las necesidades psicosociales del individuo que no se atienden de la manera correcta en las materias académicas ordinarias.

La fundamentación de este concepto se basa en nuevas investigaciones de la neurociencia, la psicología, materias auxiliares del Derecho Educativo.

El Derecho Educativo entiende que se debe construir un proceso educativo, continuo y permanente, que pretenda potenciar el desarrollo de las competencias espirituales y emocionales como elementos esenciales del desarrollo integral de los educandos, con el objeto de capacitarles para la vida.

Si conseguimos que los alumnos encuentren aquello que les motiva, serán capaces de cualquier cosa 

¿Por qué hay que cambiar el paradigma educativo? Porque, según José Antonio Marina, educar es ayudar a los niños a descubrir posibilidades, y la educación actual no lo hace.

Porque el objetivo de la educación es conducir las potencialidades de los alumnos a buen puerto. 

Es evidente que existe una desconexión emocional de los alumnos con el sistema.

Descubrir, identificar y regular las emociones es una forma de educar a las personas para que se descubran a sí mismo y acaben convirtiéndose en individuos únicos preparados para afrontar los retos de la vida y transformar la sociedad.

Para conseguir todo esto, los docentes (los educadores en general) tenemos que ser conscientes de que no somos expertos en enseñar a los alumnos.  Debemos tener claro que el futuro de la educación es la colaboración.

Compartir, emprender, emocionar, comunicar, son los verbos de la educación que viene.

Cambiar el paradigma educativo está en nuestras manos; si todos empujamos en la misma dirección, una nueva educación es posible.

El Derecho Educativo entiende que el futuro pertenece a quien se prepara para él.


EL DERECHO EDUCATIVO CULTIVA EL SER

27 julio 2019

La escuela debe cultivar nuestro “SER”, enseñando a los alumnos a revisar sus sistemas de creencias, que fueron incorporados a sus vidas, y no contribuir a inculcar nuevas creencias, como sucede con la educación en la actualidad.

En la primera infancia se desarrolla un proceso en el cual incorporamos, ideas, frases, dichos y creencias que provienen de nuestros padres, de los medios de comunicación, de la escuela y de la sociedad.

El “SER” es una semilla que si se la cuida debidamente, va a florecer entregándonos una persona que despertará sus talentos y nos entregará sus dones para el beneficio de la sociedad.

Tenemos que acompañar esa semilla, que está adentro de cada educando, a crecer y consolidarse en la escuela, ayudando a desaprender todas aquellas creencias que fueron impuestas al alumno por sus mayores.

Dejar afuera la culpa que nos impusieron como creencia es una de las principales acciones que debemos llevar a cabo en nuestra condición de maestros o padres. Dejar de culpar al afuera y enseñarle a mirar hacia dentro tomando responsabilidades, es una nueva misión de la escuela.

La educación de hoy no le enseña a sus alumnos a gestionar su mundo mental en la vida, apaciguar la mente en momentos de turbulencia, a gestionar sus emociones y que aprendan a no tener miedo y a aceptar los cambios.

El sistema educativo vigente se manifiesta como un molde para formar al ser humano; se observa que es un recipiente que siempre nos dará la misma forma, la misma proporción, el mismo tamaño.

La educación de hoy está diseñada para ser un elemento de control y dominación; un sistema de adoctrinamiento.

Tenemos que transformar esa educación que nos somete y nos lleva a comparar y clasificar a los educandos en buenos y malos, el sistema educativo está basado en la competencia, tenemos a los niños en el aula compitiendo entre sí,  cuál de todos es el mejor y le damos un premio; le enseñamos a vivir lo cuantitativo y que lo cualitativo no interesa.

El sistema educativo actual está organizado para incentivar la confrontación entre los seres humanos, se utiliza la comparación y la lucha de egos al premiar al más fuerte y castigar al más débil.

Ese sistema comparativo, de comparar seres humanos, genera tensión y una lucha tremenda, que después se vive en la sociedad todos los días.

Por esto es que hoy se dice que la educación está en crisis, en las escuelas se viven los conflictos y la violencia.

El Derecho Educativo piensa que esta crisis es una oportunidad que te está mostrando un sistema que ya no es funcional.

Que aparece esta crisis porque es el momento de dejar a lado estos viejos paradigmas.

Si cambiamos la forma pero no el fondo, todo seguirá igual.

Estamos transformando la educación, pasando de una educación orientada al tener por una educación orientada al “SER”, una educación que solo tenía en cuenta el hemisferio izquierdo de las personas, por una educación que tiene en cuenta el hemisferio derecho.

Cultivemos desde hoy esta nueva semilla en la educación.


EL DERECHO EDUCATIVO EN EL CAMBIO SOCIAL

17 julio 2019

Para construir este cambio en la sociedad actual debemos lograr que las escuelas vayan más allá de su misión tradicional y que los miembros de la comunidad escolar participen y se involucren con la actividad educativa.

                Dado que cada vez más niños no reciben una educación espiritual y emocional en la vida familiar, las escuelas pasan a ser un lugar principal para buscar y lograr correctivos en la aptitud social de los educandos.

                Además de la preparación de los docentes, la visión que tenemos  de la tarea que debe cumplir la nueva escuela la convierte en un agente natural de la sociedad para asegurar de que todos los miembros de la comunidad educativa aprendan las lecciones esenciales para la convivencia por medio de la práctica del derecho en las normas escolares.

                Esas lecciones parten de concebir un cambio de paradigma que nos lleve a dejar de lado la conciencia egocéntrica que gira alrededor de la individualidad, que todo lo somete a la dualidad para evolucionar y acceder a una conciencia de unicidad.

                Entender este concepto es comprender que los alumnos aprenden mejor en situaciones no competitivas, y que debemos emplear la colaboración y la ayuda mutua para erradicar la individualidad y la competencia del ámbito escolar y social.

                Debemos experimentar evitar toda competencia, no debemos compararnos con los otros, debemos aprender a tener la suficiente autoestima para poder crecer como persona y alcanzar la convivencia.

                La competencia es desigual, frustrante y no permite nuestro desarrollo y entender que somos seres únicos e incomparables.

                Históricamente las normas fueron concebidas para las relaciones humanas como una herramienta idónea para la convivencia, pero la actitud de los seres humanos, fueron tergiversando la naturaleza intrínseca de las mismas, alejándola de la empatía y del amor.

                Todos juntos debemos aprender que no tenemos que buscar afuera los valores, ya que están en nosotros mismos y con su descubrimiento lograremos nuestro crecimiento personal y la interacción con el otro que es parte de nuestro ser.

                En el día a día de la convivencia en la escuela debemos aprender a poner límites al afán de querer cambiar a los demás según nuestros propios criterios, a creernos dueños de la verdad y capacitados para corregir, para sancionar o para condenar.

                Para ello debemos practicar la aceptación, comprender que la realidad es como es y no como yo quiero que sea, que las personas sean como son y debo ser tolerante con ellas. En definitiva que en nuestra vida escolar debemos propender a no juzgar.

                La escuela hoy debe convertirse en un agente natural de la sociedad para que la comunidad educativa aprenda a participar y aprender a ser responsable de sus acciones y del cumplimiento de lo acordado en las normas que crearon o reformaron en la sociedad escolar.

                Es propio del momento actual el echar culpas y “lavarse las manos” en vez de asumir las responsabilidades que nos cabe como personas libres. Se nos enseñó que una elite superior (funcionarios, directivos etc.) debían pensar, crear y hacer las normas; al participar entenderemos que somos los creadores de nuestra propia realidad, recuperamos el poder que delegamos en otros y la responsabilidad se retrotrae a su lugar originario: ¡Nosotros mismos!

                El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE) se desarrolla en la tarea escolar diaria, por medio de la formación espiritual y emocional, experimentando la libertad en la práctica de la elección y el consenso para la realización de los acuerdos y normas de convivencia.

                Debemos volver a la escuela (Principio de la educación para toda la vida) para aprender junto a nuestros hijos, que debemos responsabilizarnos de nuestras acciones, del cumplimiento de lo acordado, que no necesitamos que otras personas ajenas a la comunidad escolar nos indiquen que conducta vamos a observar, o que necesitemos de vigilancia control y castigo para el cumplimiento de las normas que hemos aceptado y creado.

                Tenemos que aprender que la “no violencia” nace de no imponer absolutamente nada a nadie, que el sistema generado de miedo debe desaparecer, que la sanción es la ausencia de la concientización y que daña la inteligencia emocional y espiritual del ser humano.

                En definitiva el cambio social que proponemos es experimentar entre todos los integrantes de la comunidad educativa un cambio de conciencia, dejando de lado el egocentrismo y la dualidad que nos impone nuestro sistema de creencias.